Nueva impresión de la Guía de Apoyo Soy Migrante, Tengo Derechos

13 de Abril de 2011 | 2:01 pm por Carmen

La Guía de Apoyo Soy Migrante, Tengo Derechos sigue su racha de éxito. Calificada por mujeres y hombres inmigrantes como un documento esencial, importante e imprescindible para el conocimiento y ejercicio de sus derechos y como un gran aporte en el tema migratorio por parte de investigadoras/es, expertas/os y estudiantado que realizan investigaciones sobre ese tema, esta Guía formó parte de los materiales didácticos entregados a mujeres y hombres inmigrantes que participaron en las actividades del proyecto Ciudadanía y protección de los derechos humanos de la población inmigrante en Chile.

La iniciativa, cofinanciada por la Unión Europea, fue realizada por la Fundación Instituto de la Mujer, el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, el Programa Género y Equidad de Flacso-Chile (actualmente Programa Inclusión Social y Género), el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) y la Casa de Encuentro de la Mujer, (CEDEMU, Arica).

Los dos mil ejemplares que se imprimieron el año 2010 están agotados. Pero la buena noticIa es que, dado el alto interés de organizaciones y de integrantes de la población inmigrante para obtener un ejemplar, la Universidad Alberto Hurtado acaba de hacer imprimir otros dos mil ejemplares. Esto, gracias a la gestión de Carolina Stefoni, socióloga de esa casa de estudios, Coordinadora del proyecto Iniciativas para avanzar en los derechos de las migrantes: los casos de Chile, Argentina, Costa Rica, México y la República Dominicana, financiado por el IDRC de Canadá.

Quienes deseen tener un ejemplar, pueden pedirlo en la dirección de la Fundación Instituto de la Mujer, Purísima 251, of. 3 y 4, Recoleta, Santiago, teléfono 735 9970. Por cierto, el ejemplar es gratuito.

Documento completo: aquí

Sistematización del proyecto: Todo lo que usted quiere saber…

13 de Abril de 2011 | 10:01 am por Alessandra

En las últimas dos décadas Chile se ha convertido en un país de destino de la migración, sobre todo de la proveniente de los países andinos. A inicios de los años noventa, después de decenios de contar entre sus residentes con un porcentaje muy bajo de inmigrantes, ciudadanos y ciudadanas de Perú comenzaron a llegar al país buscando refugio. Luego, las condiciones políticas y económicas que Chile proyectaba hacia el exterior hicieron que fuera percibido paulatinamente como un país estable que generaba oportunidades laborales. Si a eso se suman las recientes restricciones inmigratorias impuestas por los países europeos y Estados Unidos, no es casual que ciudadanos y ciudadanas de países latinoamericanos miren al país austral como una eventual segunda patria. Desde el regreso a la democracia, Chile ha buscado consolidarse y abrirse a grandes mercados que permitan su desarrollo. Sin embargo, ese mismo énfasis no se ha puesto en los procesos sociales que lo acompañan, uno de los cuales es representado por la inmigración.

El aumento sostenido de la inmigración andina ha puesto a Chile en una situación de desconcierto y de escasa preparación institucional para responder debidamente a ese proceso, respetando y protegiendo los derechos humanos de las personas migrantes, situación que, muchas veces, ha generado improvisaciones y acciones discriminatorias. Sin embargo, el Estado chileno ha ratificado diversos instrumentos internacionales que lo obligan a respetar y promover los derechos humanos de las y los inmigrantes. El más importante es la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, ratificado por Chile el 2005. No obstante, las condiciones en las que vive la población inmigrante de reciente data, particularmente la de origen andino, no se condicen con lo que se espera de un país moderno y eficiente.

Otro de los problemas que incide en la desprotección de la población inmigrante es la ausencia de una ley migratoria que reemplace a la obsoleta de 1975, y que incorpore explícitamente los derechos humanos de las personas inmigrantes, reconociendo, además, sus aportes al desarrollo económico y social del país. Si bien una ley no soluciona por sí misma los problemas de vulneración de derechos, ella podría ser el primer paso institucional para implementar políticas y programas tendientes a integrar a la población migrante con un enfoque de derechos humanos.

En este marco, como una contribución al conocimiento de la realidad que vive la población inmigrante y como un aporte a la implementación de políticas públicas sobre migración, ponemos a disposición de las autoridades nacionales y de la sociedad civil la sistematización del proyecto “Ciudadanía y protección de los derechos humanos de la población inmigrante en Chile”. Esta da cuenta de las actividades realizadas, los resultados obtenidos y las principales conclusiones, insumos que ayudan a comprender el proceso migratorio en el país y pueden ser la base para formular nuevas políticas en la materia.

El proyecto, cofinanciado por la Unión Europea, fue ejecutado durante el año 2010 por la Fundación Instituto de la Mujer, el Programa Género y Equidad de FLACSO-Chile (actualmente denominado Programa de Inclusión Social y Género), el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Diego Portales, el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) y la Casa de Encuentro de la Mujer de Arica (CEDEMU). Su objetivo fue contribuir a la protección de los derechos humanos de las y los inmigrantes en aquellas regiones del país con mayor significación en la ruta migratoria: Región Metropolitana, Arica-Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. Para ello desarrolló actividades orientadas a la población inmigrante propiamente tal, a funcionarios y profesionales del sector público y de la sociedad civil que brindan servicios a dicha población, a decidores de políticas sociales y a la opinión pública.

Para las organizaciones coejecutoras del proyecto, las grandes clave que incidieron en su éxito fueron, en primer lugar, su enfoque de derechos humanos: las actividades diseñadas se orientaron a su promoción y defensa, desarrollando, además, acciones dirigidas a insistir en el contenido y alcance de las obligaciones de proteger y garantizar los derechos humanos que tiene el Estado para con todas las personas que se encuentren bajo su jurisdicción. En segundo lugar, su carácter regional, es decir, trabajar en la Región Metropolitana –que tiene el mayor número de población inmigrante–, pero también en ciudades del norte de Chile, alejadas del centralismo administrativo, y que cuentan con un importante número de inmigrantes, fue fundamental para obtener insumos diversos y diferenciadores sobre los obstáculos que enfrenta la población inmigrante a la hora de intentar integrarse al mercado laboral y a la sociedad chilena. En tercer lugar, la acción en terreno fue relevante para profundizar en el conocimiento de la realidad que vive la población inmigrante, ya que además de la implementación de las acciones previstas en el proyecto, se establecieron entrevistas con autoridades en cada una de las regiones en las que se intervino, hubo seguimiento de casos específicos de vulneración de derechos y se crearon alianzas para solucionar algunos de los problemas que se presentaron.

Sin duda, el interés de las personas inmigrantes por participar en las actividades incidió en el éxito de convocatoria, cuestión siempre difícil en el trabajo de terreno. Con las mujeres y los hombres inmigrantes es necesario establecer lazos de confianza, proceso que toma tiempo, y que implica asegurarles la confidencialidad de sus nombres y situación migratoria, particularmente a aquellas que están en situación irregular, cuestiones que las organizaciones participantes comprendemos porque conocemos la realidad migratoria tras años de trabajo directo y/o de carácter investigativo.

No queremos dejar de mencionar el rico ambiente que se creó con las mujeres y hombres inmigrantes en el curso del proyecto. Muchas preguntas, interlocución y risas marcaron las acciones. También hubo algunos quiebres emocionales, pero lo raro hubiese sido que no se produjeran. Los dolores reaparecen cuando se está en una situación de cambio, difícil por sí misma, sobre la cual no se tiene el control o las suficientes herramientas para enfrentarla.

Y eso fue lo que intentamos entregarles: información fidedigna y actualizada acerca de materias clave, materiales de consulta de alta calidad en contenidos y diseño, herramientas de autoestima y de liderazgo, habilidades comunicacionales y, por sobre todo, hacerles tomar conciencia de que ellas y ellos tienen derechos como personas y como inmigrantes.

Más allá de las cifras y análisis, que por cierto son importantes, el gran aporte de las acciones que realizamos es haber enfatizado la “voz migrante”. Ello permitió que las actividades se convirtieran en una oportunidad para aprehender la realidad y sus matices. Todas y todos aprendimos en el trabajo colectivo e individual.

Lo anterior se ha volcado en este documento de sistematización, el que recoge el marco en el cual se desarrolló el proyecto, la caracterización del problema sobre el que se propuso actuar, las acciones desarrolladas y su metodología, los principales hallazgos, los resultados obtenidos y las conclusiones de la intervención en términos de proyecciones, refrendados en recomendaciones de políticas públicas sobre migración.

Esperamos que esta sistematización sea un insumo para todos los actores interesados en el tema migratorio, especialmente para aquellos que realizan trabajo directo con la población inmigrante y que buscan mejorar sus condiciones desde una perspectiva de derechos humanos.

Descargar documento completo (aquí)

Guía de apoyo

10 de Mayo de 2010 | 6:16 pm por Carmen

Con mucha satisfacción les presentamos la Guía de Apoyo Soy Migrante, Tengo Derechos, parte de los materiales educativos entregados a mujeres y hombres inmigrantes en el marco del proyecto “Ciudadanía y protección de los derechos humanos de la población inmigrante en Chile”, apoyado financieramente por la Unión Europea.

Las acciones de este proyecto están dirigidas a contribuir a la protección y garantía de los derechos humanos y a la integración social de los migrantes, especialmente de mujeres y hombres.

En este proyecto nos hemos aunado distintas instituciones preocupadas del tema: la Fundación Instituto de la Mujer, el Programa Género y Equidad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), el Centro de Derechos Humanos de la Facultad de Derechos de la Universidad Diego Portales, el Instituto Católico Chileno de Migración (INCAMI) y la Casa de Encuentro de la Mujer de Arica (CEDEMU).

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